Piel sensible y piel atópica

Piel sensible y piel atópica

En este post agradecemos la colaboración de la Doctora Amparo Rodriguez, especialista en Dermatología y Directora Médica del Centro Dermatológico Amparo Rodriguez que nos va hablar de un tema que sabemos será de interés, dadas las consultas que nos hacéis llegar sobre pieles sensibles y pieles atópicas. La Doctora Amparo Rodriguez nos da las claves.

PIEL SENSIBLE Y PIEL ATÓPICA

La piel sensible es aquella que, sea por una causa externa como por ejemplo una pérdida de defensas o bien por propia naturaleza, tiende a reaccionar con rojeces, picores o descamaciones ante determinados productos o exposiciones al sol o al frío. 

En general, una persona con la piel sensible tiene reacciones más intensas que una persona con la piel normal, pero no suele pasar de cierto grado de irritación. 

Las personas con la piel atópica tienen un problema genético que, aunque en principio causa las mismas reacciones que las de la piel sensible, puede hacer que éstas sean mucho más fuertes y que pueda haber más causas que provoquen el brote. Por ejemplo, una persona con la piel atópica puede sufrir una reacción por motivos como el estrés o como reacción a determinadas comidas, mientras que alguien con la piel sensible es más frecuente que solo reaccione ante un contacto o exposición directos.

                                       

LA ELECCIÓN DE LOS PRODUCTOS DE HIGIENE

Tanto en el caso de las personas con piel sensible como en aquellas con piel atópica, la elección de los productos de higiene y cosmética es idéntica.

Se recomienda evitar todos aquellos productos que contengan perfumes o alcoholes, por ejemplo, y deben de centrar su búsqueda en los especialmente señalados para este tipo de pieles. 

Los geles ecológicos suelen funcionar muy bien para este tipo de pieles ya que no contienen parabenos ni otros derivados del petróleo. Además, en muchos casos incorporan plantas como por ejemplo, la manzanilla que le proporcionan a la piel alivio de todas las molestias que les causan las irritaciones.

No hay que olvidar que el cuero cabelludo también es piel y que, por tanto, también hay que tener cuidado a la hora de elegir el champú que se utiliza para lavarse el pelo, ya que debe de ser igualmente apto para pieles sensibles o atópicas.

Los jabones de tocador naturales, con aceites como el de argán, son ideales para el cuidado diario de la piel de las manos y de la cara. En cualquier caso, es importante saber que no es bueno lavarse las manos o la cara con excesiva asiduidad, ya que al hacerlo se están eliminando también las defensas naturales de la piel.

Por eso, aunque la higiene es necesaria y muy recomendable, es importante que si se tiene la piel sensible no se abuse de los lavados, reduciéndolos solo a cuando son necesarios.

LA ELECCIÓN DE LOS PRODUCTOS DE BELLEZA

Los productos de belleza como las cremas hidratantes para el rostro, el maquillaje o los desmaquillantes son, seguramente, los que más preocupan a las personas con piel sensible o atópica porque son los que con más frecuencia producen todo tipo de reacciones.

Siempre hay que escoger productos de calidad y de marcas que ofrezcan todas las garantías. Esto no implica que haya que gastarse una gran cantidad de dinero en cosméticos, ya que no es así en absoluto. De hecho, muchas marcas muy caras de cosmética de lujo son bastante agresivas con la piel ya que contienen una gran cantidad de perfumes y de activos que si bien en una piel normal pueden no suponer un problema, cuando se tiene piel sensible o atópica sí.

Escoger aquellos cosméticos especialmente indicados para piel atópica aumenta mucho las posibilidades de que no causen reacción en la piel, pero no pueden garantizarlo al 100%. Y es que no todo el mundo reacciona igual a los mismos productos ni tiene el mismo grado de sensibilidad.

Por suerte, hoy hay en el mercado una gran variedad de cosméticos naturales a precios muy ajustados que permiten que las personas con estos problemas puedan cuidar su piel y utilizar maquillaje sin tener que gastarse altas cantidades de dinero y consiguiendo fantásticos resultados.

                                                          

EL DERMATÓLOGO, EL MEJOR ALIADO

Incluso siguiendo todos estos consejos y utilizando siempre productos adecuados para la piel más sensible, hemos visto que se pueden tener brotes. En estos casos la solución pasa por acudir a la consulta del dermatólogo.

Si bien un dermatólogo no va a curar una piel sensible o atópica, sí puede ayudar mucho a sus cuidados recomendando productos específicos de tratamiento para cuando se dan estos molestos brotes, al menos hasta que todo se normalice y se puedan utilizar de nuevo los cosméticos habituales.

También puede ayudar con valiosos consejos para la limpieza de la piel, la frecuencia con la que debe de hacerse y cómo se deben de aplicar los productos para no irritar la piel al frotar en exceso o al no permitirle respirar con maquillajes demasiado densos. 

Aunque la piel atópica no tiene cura y la piel sensible va a serlo durante toda la vida, es posible llevarlo mucho mejor con los productos y cuidados necesarios y la ayuda del especialista en la piel.

Doctora Amparo Rodriguez 

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